Así por lo tanto, se evitará que el ochenta por ciento de las motos queden exentas de pagar impuestos por emitir menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro. Una medida que vuelve a poner un obstáculo más a la viabilidad del sector de las dos ruedas y a la mejora de la movilidad urbana.
Así, se establecerán
las siguientes ventanas fiscales:
- Menos de
80 gramos de CO2 por
kilómetro, estarán exentas
del pago del impuesto de matriculación
- Entre 80 y
100 gramos de CO2 por
kilómetro deberán pagar un 4,75%
del tipo impositivo
- Entre 100
y 120 gramos de CO2 por
kilómetro, abonarán el 9,75%
de impuesto
- Más de 120 gramos de CO2 o aquellas que no tengan acreditadas su emisión, penalizarán un 14,75%
Como medida para reducir a su vez la siniestrabilidad, el consejo de ministros ha decidido que todas las motos que superen los 100 caballos de potencia (74 kilovatios) pagarán el tipo máximo impositivo, esto es, el 14,75%.
Las medidas me parecen poco afortunadas. ¿Y por qué?, os preguntaréis. Pues es muy sencillo. Sólo hay que darse cuenta que donde más se nota la presencia de contaminación es en las ciudades. Horas y horas de atascos, con motores en marcha que no producen apenas movimiento, únicamente desesperación a sus conductores. Sin embargo, la motocicleta, además de contaminar y consumir menos, ayuda a que la cantidad de vehículos en las calles disminuya, facilitando la movilidad urbana. Sin embargo, son penalizadas con impuestos que únicamente agravaran la crisis existente en el sector y mantendrán en tela de juicio la persecución que últimamente se está llevando a cabo contra este colectivo.
